Cuando se definen exportaciones, la gran preocupación de la dirigencia azucarera nacional es que el azúcar excedente en la temporada no provoque desequilibrios en la oferta y en la demanda internas del producto, que deriven en una contracción del precio, el factor que define el éxito o el fracaso de una campaña. Pero no siempre los resultados dependen de decisiones humanas. El problema se genera a partir de que las cada vez más frecuentes heladas actúan de regulador del mercado y deja desorientados a quienes toman decisiones.

Hasta ahora, la zafra guarda cierto -bastante- parecido con la molienda 2010. En esencia, ambos procesos comenzaron con expectativas de producción récord que finalmente quedaron frustradas por obra y gracia del frío extremo. Hasta ahí, podría decirse que se trata se similitudes que poco aportan al análisis, salvo por el detalle de que hay un factor más que las dos campañas tienen en común: en ambos casos, la zafra se inició con buenos precios del azúcar, internos y externos, de manera que podría suponerse que el camino que le queda por seguir al actual proceso productivo tal vez sea similar al del año pasado.

En 2010, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) había pronosticado una producción de azúcar de 1,505 millón de toneladas de azúcar en Tucumán si no ocurrían fenómenos climáticos severos que afectaran la producción. Finalmente, hubo heladas graves y el resultado final se ubicó en 1,184 millón de toneladas, 320.000 toneladas menos que las previstas en un principio. Este año, el estudio satelital y de campo de la Eeaoc vaticinó que en el mejor de los casos -sin heladas ni otros problemas en la zafra- nuestra provincia podría obtener 1,574 millón de toneladas del endulzante. Pero ya se registraron las primeras heladas severas, con más de 30 horas de exposición de la caña al frío intenso. Debido a que todavía se esperan nuevas manifestaciones climáticas adversas y a que todavía están en marcha las evaluaciones de los daños del meteoro de fines de junio y principios de este mes, es aventurado cuantificar pérdidas. Sin embargo, cañeros aseguran que técnicos de la Eeaoc y del INTA Famaillá preanuncian que hasta el momento el impacto del frío recaería sobre el 20% de la producción de azúcar de máxima estimada. De ser así, un cálculo rápido demuestra que los azucareros deberían ir pensando que no contarán con 314.000 toneladas del endulzante, un volumen demasiado semejante a las pérdidas de 2010. Eso, sin olvidar que el período de heladas todavía no concluyó.

El año pasado, se esperaba un nivel de excedentes equivalente a 700.000 toneladas de azúcar, que debían ser exportadas y/o convertidas en alcohol para naftas. Sin embargo, los efectos del clima ocasionaron que no más de 300.000 toneladas se vendieran en el exterior, y que hubiera que lidiar con un precio interno que no paraba de subir durante la zafra, lo que derivó en la intervención directa del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el negocio azucarero argentino. Este año también se comenzó a definir una exportación de 700.000 toneladas para equilibrar el mercado, pero de nuevo las heladas se adelantaron y ahora habrá que reformular los números. Otro fenómeno que se repite es que el precio interno del azúcar retomó la tendencia alcista de 2010, lo que preanuncia que el mercado interpreta que nuevamente habrá faltantes.

La presente campaña azucarera y la anterior se presentan tan similares que posiblemente habría que mirar qué se hizo en 2010 para saber cómo se debería actuar este año. Y para no repetir los errores ya cometidos, claro.